
Las leyes de juego del país aún se basan en una legislación que data de hace casi 80 años. Aunque los funcionarios habían señalado que las actualizaciones podrían llegar este año, el progreso se ha ralentizado y las expectativas han cambiado.
La atención ahora se centra en si aparecerán cambios significativos antes de que México sea coanfitrión de la Copa Mundial de 2026 en junio, un hito que muchos en la industria consideran una oportunidad perdida si la reforma no se concreta a tiempo.
Un sector a la espera de una reforma prometida durante años
Los líderes de la industria del juego afirman que el entorno regulatorio de México no se ha mantenido al ritmo de cómo opera actualmente el mercado, especialmente en las apuestas en línea. Miguel Ángel Ochoa Sánchez, quien lidera la Asociación Mexicana de Permisionarios, Operadores y Proveedores de la Industria del Entretenimiento y Juego, señaló que la situación ha dejado a los operadores sin una dirección clara.
Destacó las expectativas generadas a finales de 2024, cuando el liderazgo nacional subrayó la necesidad de una nueva Ley Federal de Juegos y Sorteos y asignó a la Secretaría de Gobernación la tarea de preparar un borrador de propuesta. Ese proceso avanzó hacia grupos de trabajo a principios de 2025, con participación de la industria, pero desde entonces el impulso parece haberse estancado.
Los participantes del sector también señalan que las autoridades esperaban presentar un marco revisado durante el primer período legislativo de 2026, que finaliza el 30 de abril, pero las prioridades competidoras han hecho que ese calendario sea incierto.
Falta de comunicación e incertidumbre regulatoria
Más allá del proceso legislativo estancado, los observadores del mercado han señalado una débil comunicación entre reguladores y operadores. Expertos legales del sector del juego en México han afirmado que la interacción por parte del regulador ha sido inconsistente en los últimos años, dejando a las empresas con poca claridad sobre expectativas o dirección.
El regulador, SEGOB, también ha sido descrito por especialistas legales como menos presente en el diálogo continuo de la industria en comparación con lo que normalmente se esperaría en un mercado en crecimiento. Según estas evaluaciones, la falta de coordinación constante ha contribuido a la incertidumbre en torno a las licencias y las reglas futuras, particularmente para las operaciones digitales.
Represión de licencias de casinos en 2023
En 2023, el presidente de México adoptó una postura firme contra la expansión del juego, afirmando que su gobierno tenía la intención de cancelar las licencias de casinos emitidas durante los cuatro años anteriores, al mismo tiempo que detenía nuevas aprobaciones.
El anuncio se produjo en un país donde la regulación del juego sigue moldeada por una ley de 1947 que técnicamente prohíbe los casinos, aunque muchos continúan operando bajo diversos arreglos legales y permisos.
Con el tiempo, administraciones anteriores permitieron el desarrollo de marcos de licencias para generar ingresos fiscales y apoyar el turismo, especialmente en zonas turísticas. Sin embargo, el presidente Andrés Manuel López Obrador dejó claro tras asumir el cargo el 1 de diciembre de 2018 que no había emitido nuevas licencias de casinos y que no tenía la intención de aprobar más en el futuro.
La postura política también incluyó la revisión de licencias previamente emitidas, lo que generó incertidumbre sobre si las aprobaciones otorgadas bajo administraciones anteriores seguirían siendo válidas.
La oposición pública a los casinos también ha estado influenciada por preocupaciones de seguridad, incluida la tragedia en Monterreyen el Casino Royale, donde atacantes armados vinculados al crimen organizado incendiaron el lugar, causando la muerte de más de 50 personas.
Fuente:
Presión de la industria aumenta para que México modernice la regulación del juego, igamingbusiness.com, 20 de abril de 2026.
